

Nuestros ibéricos
Donde los encinares se funden con el monte mediterráneo y el aire huele a campo limpio, los cerdos ibéricos se crían en libertad. Este entorno único, generoso y salvaje, nos regala un equilibrio perfecto entre naturaleza, bienestar animal y sostenibilidad.
Los animales crecen a su ritmo, alimentándose de pastos frescos, cereales de cultivo propio y de la bellota que cae en abundancia. Recorren amplias dehesas cada día, beben de arroyos y charcas naturales, y desarrollan una musculatura firme que más tarde se traduce en una textura y un sabor excepcionales.

El reflejo de una manera de hacer las cosas con alma
El proceso de elaboración tradicional es tan importante como la crianza
Cada jamón, cada paleta, cada embutido nacen de una curación lenta, controlada pieza a pieza, y de un saber hacer artesanal que se transmite de generación en generación.
No hay prisas, solo respeto por el tiempo y por el producto
Desde las dehesas hasta tu mesa, nuestros ibéricos son el reflejo de una manera de hacer las cosas con alma. Tradición, calidad y naturaleza se unen para ofrecerte un sabor auténtico, profundo y lleno de historia.
Desde la Sierra de Andújar hasta tu mesa,
Elaboración artesanal, para un sabor único
La dehesa, rodeada de monte alto y con amplias zonas de siembra, ofrece a estos cerdos una dieta equilibrada basada en hierba fresca, cereales de cultivo propio y la preciada bellota, que comienza a caer en otoño durante la Montanera. Gracias a la abundancia de bebederos, los animales recorren grandes distancias a diario, desarrollando una musculatura firme que marca la diferencia frente a los cerdos estabulados.
Cada pieza de jamón y paleta se somete a un proceso de curación tradicional, con un seguimiento individualizado para garantizar su punto óptimo de maduración. Del mismo modo, todos nuestros embutidos se elaboran de forma artesanal, preservando la esencia de un producto auténtico y de máxima calidad.



Nuestros Ibéricos












